Las operaciones de búsqueda de al menos 1,600 desaparecidos han sido suspendidas temporalmente por el riesgo asociado a un lago formado tras un deslizamiento. Las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de nuevas inundaciones en el área.
KATMANDÚ.- Nepal retomó este viernes las operaciones de búsqueda y rescate después de que una nueva amenaza de inundación obligara a suspender temporalmente las labores en una de las zonas más afectadas por la devastadora crecida registrada esta semana.
La emergencia comenzó el miércoles 26 de agosto, cuando una avalancha de hielo y rocas provocó una súbita crecida en el río Bhote Koshi, en la región fronteriza con el Tíbet. El torrente arrasó viviendas, carreteras, puentes e infraestructura, mientras avanzaba por otros cauces de la región.
El último balance disponible eleva a 579 las personas fallecidas en Nepal y cinco en el Tíbet, mientras cerca de 2,500 personas permanecen desaparecidas en ambos lados de la frontera. Más de 90,000 personas se han visto afectadas por el desastre.
Alerta por un nuevo lago
La situación se complicó durante las últimas horas debido a la formación de un lago provocado por un deslizamiento de tierra. El agua comenzó a desbordarlo y generó temor de que una nueva crecida alcanzara las zonas devastadas.
Las autoridades decidieron detener temporalmente las operaciones de rescate mientras evaluaban el peligro. Posteriormente, al considerar que la amenaza era manejable, los equipos regresaron a las áreas afectadas. Nepal también mantiene bajo vigilancia otros lagos situados aguas arriba, uno de los cuales presenta señales de crecimiento.
Los equipos de emergencia continúan recorriendo ríos y zonas cubiertas de escombros en busca de sobrevivientes y desaparecidos, aunque las tareas se desarrollan en condiciones extremadamente difíciles debido a los daños en las carreteras y la infraestructura.
La tragedia ha golpeado además importantes rutas turísticas y de peregrinación hacia el Tíbet. Entre las personas desaparecidas hay ciudadanos extranjeros, incluidos peregrinos y turistas que se encontraban en la región cuando ocurrió la inundación.
Mientras continúan las labores de rescate, las autoridades mantienen la vigilancia sobre los cauces y las zonas montañosas ante el riesgo de nuevos deslizamientos y crecidas repentinas.






