miércoles, agosto 12, 2026
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Según encuesta 6 de cada 10 padres asegura sus hijos pasarían hambre sin las comidas escolares


Una nueva encuesta de No Kid Hungry revela la creciente presión económica sobre las familias estadounidenses, especialmente los hogares latinos, ante el aumento del costo de los alimentos y los gastos del regreso a clases.


WASHINGTON, DC.- Mientras millones de familias en Estados Unidos se preparan para el regreso a clases, una nueva encuesta nacional de No Kid Hungry revela hasta qué punto los programas de alimentación escolar se han convertido en un apoyo esencial para numerosos hogares que enfrentan dificultades económicas.

De acuerdo con el estudio, el 59% de los padres afirma que sus hijos no tendrían suficiente comida algunos días de clases si no contaran con las comidas escolares. El dato refleja la creciente dependencia de estos programas en un momento en que los precios de los alimentos continúan presionando los presupuestos familiares.

La situación es particularmente preocupante entre las familias latinas, que enfrentan importantes dificultades para cubrir tanto los gastos cotidianos como los costos asociados con el inicio del año escolar.

El 83% de los padres encuestados manifestó preocupación por no poder comprar toda la comida que normalmente adquiriría debido al aumento de los precios, mientras que el 74% expresó preocupación por poder costear los útiles escolares.

“Todo padre quiere enviar a su hijo a la escuela listo para aprender, sin preocuparse por si tendrá suficiente comida”, afirmó Anne Filipic, directora general de Share Our Strength, la organización detrás de No Kid Hungry.

“Pero para demasiadas familias, y especialmente muchas familias latinas que enfrentan el aumento en los costos de comida y difíciles decisiones financieras, esa es la realidad en esta temporada de regreso a clases”, agregó.

Un alivio para las familias

La encuesta muestra que el impacto de los programas de alimentación escolar va mucho más allá de proporcionar desayuno o almuerzo.

Casi 9 de cada 10 padres, el 89%, dicen que las comidas escolares reducen el estrés de alimentar a sus hijos, mientras que el 71% asegura que, sin las comidas escolares gratuitas o a precio reducido, sería difícil cubrir también los gastos de los útiles escolares.

Para Joelanís Kercado, una madre latina de Jamestown, Nueva York, contar con estos programas representa una importante tranquilidad.

“En la escuela, mis hijas comen frutas y verduras. Reciben desayuno y almuerzo, y eso nos ayuda muchísimo. Así no me preocupa si tienen hambre durante el día, porque sé que están bien alimentadas y que reciben comidas saludables”, relató.

Familias obligadas a tomar decisiones difíciles

El estudio también ofrece una mirada al impacto que el aumento del costo de los alimentos está teniendo dentro de los hogares.

Entre los principales hallazgos se cuenta que el 83% de los padres teme no poder comprar los alimentos que normalmente adquiere debido al aumento de los precios, y el 70% teme verse obligado a elegir entre pagar las facturas del hogar y comprar alimentos saludables para sus hijos.

Asimismo, un 55% afirma haber reducido sus gastos en alimentos; mientras que al menos un 30% asegura que en alguna ocasión se ha saltado comidas para garantizar que sus hijos pudieran comer. De igual manera, un 36% dice que sus hijos han pasado por situaciones en las que no tuvieron suficiente comida porque la familia no podía pagarla.

El hambre y el rendimiento académico

Los padres encuestados consideran que la falta de acceso constante a alimentos nutritivos puede afectar la capacidad de los niños para concentrarse y desenvolverse adecuadamente en el aula.

El 67% afirma que sus hijos tienen dificultades para concentrarse cuando no tienen acceso adecuado a comidas nutritivas, mientras que el 52% señala una mayor probabilidad de problemas de conducta.

Al mismo tiempo, el 85% considera que las comidas escolares gratuitas o a precio reducido ayudan a sus hijos a tener éxito académico, y el 86% cree que estos programas proporcionan a los niños una mayor sensación de estabilidad.

Una presión adicional

La encuesta también muestra diferencias importantes entre los hogares hispanos y la población general.

Seis de cada diez padres hispanos, equivalentes al 60%, dijeron que ellos o su cónyuge han tenido que asumir trabajo adicional o un segundo empleo debido al aumento del costo de los alimentos, frente al 54% de los padres en general.

Asimismo, el 92% de los padres hispanos considera que SNAP constituye un apoyo temporal para ayudar a las familias durante períodos de dificultades económicas, en comparación con el 82% de la población general.

Estos datos reflejan la presión que enfrentan muchas familias latinas para mantener sus hogares mientras intentan cubrir gastos esenciales como alimentación, vivienda, servicios públicos y educación.

Recomendaciones a las familias

No Kid Hungry advierte además que los cambios recientes relacionados con SNAP y Medicaid podrían hacer aún más importante que las familias que cumplen con los requisitos completen las solicitudes de comidas escolares cuando sus distritos lo requieran.

Por ello, la organización recomienda a los padres contactar a la escuela de sus hijos antes del comienzo del nuevo ciclo escolar para conocer si califican para recibir comidas gratuitas o a precio reducido y determinar si necesitan presentar una solicitud.

La organización trabaja con escuelas y comunidades de todo Estados Unidos para fortalecer los programas de alimentación escolar mediante subvenciones, apoyo a las familias y promoción de políticas públicas.

Durante el ciclo escolar 2024-2025, los socios locales de No Kid Hungry ayudaron a proporcionar más de 188 millones de comidas a niños y familias en distintas comunidades del país.

Los resultados de esta nueva encuesta ponen de manifiesto que, para millones de hogares estadounidenses, las comidas escolares no representan simplemente un beneficio adicional: son una herramienta fundamental para combatir el hambre infantil, reducir la presión económica sobre los padres y ayudar a que los niños lleguen a las aulas preparados para aprender.

FUENTE No Kid Hungry.

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