El religioso llevaba detenido desde septiembre de 2025, pese a haber vivido durante más de dos décadas en Estados Unidos.
COLORADO, EE.UU.- El reverendo Edward Nalwamba, un sacerdote anglicano de origen ugandés de 78 años, fue liberado tras permanecer aproximadamente 13 meses bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), luego de que un juez federal ordenara su excarcelación al determinar que las autoridades no habían presentado un plan concreto para ejecutar su deportación.
Nalwamba salió del centro de detención migratoria de Aurora, Colorado, el 20 de octubre, después de que el magistrado federal Cyrus Y. Chung ordenara su liberación. El religioso llevaba detenido desde septiembre de 2025, pese a haber vivido durante más de dos décadas en Estados Unidos.
Uno de los aspectos más preocupantes del caso es el deterioro físico que sufrió durante su permanencia bajo custodia federal. Según su abogada, Joy Athanasiou, Nalwamba ingresó al centro de detención en buenas condiciones de salud, pero desarrolló neumonía, perdió considerable peso y terminó dependiendo de una silla de ruedas.
Su equipo legal también denunció dificultades para obtener atención médica especializada y rehabilitación. Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional ha defendido la atención médica que se ofrece a las personas bajo custodia migratoria.
Salida del centro genera indignación

Las circunstancias de su liberación provocaron nuevas críticas. Según reportes de CBS Colorado y Colorado Newsline, dos compañeros de detención tuvieron que cargar al reverendo hasta el vehículo que lo esperaba, después de que no pudiera utilizar una silla de ruedas más allá de la salida de las instalaciones.
El senador demócrata por Colorado John Hickenlooper criticó lo ocurrido y afirmó que su equipo había solicitado previamente que se le proporcionara una silla de ruedas y se facilitara la comunicación con las personas encargadas de recibirlo.
Continúa la disputa migratoria
Nalwamba llegó a Estados Unidos en enero de 2002 para participar en una conferencia religiosa y permaneció en el país después de vencer su autorización de estadía. Según su defensa, teme regresar a Uganda debido a amenazas relacionadas con sus críticas públicas al Gobierno y su participación en actividades prodemocráticas.
Las autoridades migratorias sostienen que existe una orden final de deportación en su contra. Su equipo legal, entretanto, ha intentado reabrir su caso de asilo, argumentando que su regreso podría poner en peligro su seguridad.
La decisión judicial que permitió su liberación se refiere a la prolongación de su detención y a la falta de un plan concreto para deportarlo; no resuelve por sí misma su situación migratoria definitiva.
Tras recuperar la libertad, el reverendo deberá continuar sus gestiones legales mientras intenta recuperarse de los problemas de salud que sufrió durante su detención.
El caso ha generado un debate sobre los límites de la detención migratoria, el trato humanitario a las personas mayores y enfermas, y las garantías que deben respetarse durante los procedimientos de deportación en Estados Unidos.






