Los casos relacionados con las muertes de Cynthia McKenna en 2007, y Debra Stone en 1984, tras décadas esperando su resolución, finalmente fueron resueltos por la Fiscalía General y los departamentos de policías de las ciudades donde ocurrieron los crímenes.
PROVIDENCE, R.I. – El Fiscal General Peter F. Neronha anunció hoy que la Unidad de Casos Sin Resolver de la Fiscalía de Rhode Island, en colaboración con los Departamentos de Policía de North Providence y Narragansett, investigaron y resolvieron dos casos de homicidio sin resolver ocurridos hace décadas. Ambos casos estaban relacionados con las muertes de Cynthia McKenna, de 49 años, en 2007, y Debra Stone, de 24 años, en 1984.
Fiscal General Neronha dijo que en 2023, cuando solicitó financiación para crear la Unidad de Casos Sin Resolver, su misión era brindar respuestas largamente esperadas a las víctimas aparentemente olvidadas por el tiempo y a las familias que nunca perdieron la esperanza. “Desde entonces, gracias al increíble trabajo de nuestra Unidad de Casos Sin Resolver y de nuestros colaboradores policiales, hemos logrado avances significativos en ese sentido”.
Peter Neronha celebró que “hoy cerramos los casos relacionados con las muertes de Cynthia y Debra, y con ello, esperamos que sus familias puedan finalmente encontrar paz. Las víctimas han sido, y siempre serán, nuestra prioridad, y continuaremos brindando resultados a los habitantes de Rhode Island, a través de la Unidad de Casos Sin Resolver y de toda la Oficina”.
Homicidio de Deborah Stone
El 2 de septiembre de 1984, el Departamento de Policía de Narragansett acudió al río Narrow, en Narragansett, donde unos navegantes encontraron el cuerpo de Debra Stone, de 24 años. El médico forense determinó que la causa de la muerte fue asfixia por estrangulamiento. Varios testigos indicaron que Debra había visitado a Robert D. Geremia en Johnston la noche del 29 de agosto de 1984, fecha en que se supo de ella por última vez.
Durante la investigación se consiguió un informante que vio a Debra en el apartamento del hombre Geremia esa noche y ayudó a trasladar el cuerpo de Debra desde el apartamento de Geremia hasta el río Narrow al día siguiente. La declaración del informante coincidía con las pruebas recabadas en el lugar de los hechos y con el testimonio de otros testigos. Otra testigo declaró haber visto a Geremia poco después de la muerte de Debra y relató que éste dijo que “tenía que” matarla porque le estaba robando.
En aquel momento, Geremia declaró a los investigadores que Debra había sufrido una sobredosis. Sin embargo, el médico forense descartó la muerte por sobredosis debido a las lesiones en el cuello de la mujer.
Tras incorporarse al caso en 2023, la Unidad de Casos Sin Resolver y el Departamento de Policía de Narragansett revisaron los expedientes originales y entrevistaron a 32 testigos durante 11 meses. A pesar del paso del tiempo, todas las declaraciones de los testigos se mantuvieron consistentes.
La conclusión del médico forense de que Debra murió por estrangulamiento, junto con las declaraciones de los testigos corroboradas por la evidencia recabada en el lugar de los hechos, establece que Geremia asesinó a Debra. El victimario falleció en 1995 y, por lo tanto, no puede ser acusado del asesinato de Debra.

Homicidio de Cynthia McKenna
El 21 de febrero de 2007, el Departamento de Policía de North Providence acudió al apartamento de Cynthia McKenna en North Providence, donde la encontraron inconsciente en su cama. El médico forense determinó que la causa de la muerte fue asfixia por obstrucción de las vías respiratorias.
A lo largo de la investigación, las declaraciones de los testigos aportaron información sobre la tensa relación entre Cynthia y Robert J. Corry Jr, derivada de las denuncias por violencia doméstica que la mujer presentó contra Corry, así como de las reclamaciones de dinero que el hombre le debía. Con base en las declaraciones de los testigos, los investigadores reconstruyeron una cronología de los hechos en torno al momento del asesinato de Cynthia, la cual reveló importantes lagunas en el paradero conocido de Corry.
A finales de 2007, los investigadores interceptaron dos cartas y un sobre que parecían haber sido escritos por Corry a un conocido, en los que confesaba haber asesinado a Cynthia. El Departamento de Salud recuperó un perfil de ADN del sobre y lo introdujo en las bases de datos estatales y nacionales de ADN de personas privadas de libertad. El perfil de Corry nunca había figurado en dichas bases de datos, por lo que no se pudo realizar la comparación.
En 2024, la Unidad de Casos Sin Resolver y el Departamento de Policía de North Providence reabrieron el caso, empleando nuevas técnicas forenses y de investigación. Mediante un análisis de STR del cromosoma Y, que compara el ADN de los miembros masculinos de la familia, los investigadores cotejaron el perfil de ADN de un pariente directo de Corry con el perfil de ADN del sobre, corroborando que Corry escribió la confesión.
La conclusión de la Unidad de Casos Sin Resolver de que Corry fue el autor de la carta de confesión, junto con las lagunas en la determinación de su paradero y sus admisiones de culpabilidad tanto en la carta como ante los testigos, establece que este asfixió y mató a Cynthia. Sin embargo, Corry falleció en 2014 y, por lo tanto, no puede ser acusado del asesinato de Cynthia.







