La actividad estuvo centrada en la celebración de las raíces dominicanas y en el reconocimiento a personas que, a través de su trabajo, talento y dedicación, han dejado una huella significativa en la comunidad dominicana radicada en Orlando.
ORLANDO, FL.- La Casa de la Dominicanidad en Orlando celebró un emotivo acto con motivo del 182.º aniversario de la Independencia Nacional de la República Dominicana, reuniendo a representantes de la comunidad, autoridades locales, líderes culturales y ciudadanos dominicanos residentes en Florida Central, en una jornada marcada por el orgullo patrio y la reafirmación de la identidad nacional.
La actividad, presidida por Ingrid Zapata Ravelo e Ingrid Francisco, presidenta y vicepresidenta de la Casa de la Dominicanidad, respectivamente, estuvo centrada en la celebración de las raíces dominicanas y en el reconocimiento a personas que, a través de su trabajo, talento y dedicación, han dejado una huella significativa en la comunidad dominicana de Orlando y en la proyección de la cultura nacional fuera del país.
Durante el acto fueron reconocidas destacadas figuras en diferentes renglones: En la trayectoria deportiva, se distinguió a Moisés Michel Cruz, cuya carrera en el baloncesto representó con orgullo a la República Dominicana, integrando el equipo que obtuvo la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1988. Actualmente dirige en Orlando la Academia Cristiana de Baloncesto, donde forma jóvenes en disciplina deportiva, valores y principios cristianos.
En el renglón de arte y proyección cultural dominicana, fue reconocido el artista William Bautista, autor de murales, escenografías y proyectos audiovisuales que exaltan la historia y la identidad nacional. Entre sus obras sobresalen el mural inspirado en la Zona Colonial, ubicado en el restaurante Perico Ripiao en Orlando, y el reciente Muro de la Dominicanidad, inaugurado en Kissimmee.
En la trayectoria literaria, la distinción fue para el médico, cirujano dental y escritor dominicano Dr. Luis Eurípides Arzeno Romero, nacido en La Romana, autor de obras como Radiología Odontológica y del poemario Volverás a amar, textos que reflejan sensibilidad y profundidad humana.
El renglón de comunicación y medios fue otorgado a Edwin Díaz González, comunicador con más de quince años de trayectoria, reportero de Univisión en la Florida Central, además de predicador y servidor comunitario.
En el ámbito del liderazgo empresarial y del aporte comunitario, fueron reconocidos José Enrique Rodríguez y Maileny Valenzuela, fundadores de la Cámara de Comercio Dominicana de la Florida y propietarios de la empresa Adjuster Group, por su contribución al fortalecimiento del tejido empresarial dominicano en la diáspora.
El reconocimiento especial al legado dominicano fue otorgado a la actriz Nany Peña, figura emblemática de la televisión dominicana y protagonista de una época dorada. Su carrera ha estado marcada por el carisma, la autenticidad y su papel recordado en La Escuelota.
La celebración contó, además, con la presencia de miembros de la comunidad, líderes sociales y representantes institucionales que se sumaron al homenaje patriótico. Entre las autoridades presentes estuvieron el cónsul general dominicano en Orlando, Antonio Rosario; el director de Asuntos Multiculturales de la Alcaldía de Orlando; el comisionado electo de la ciudad de Kissimmee, Noel Ortiz; Susan Tobar, en representación de la oficina del INDEX en Orlando; el presidente de la Cámara de Comercio Dominicana, José Enrique Rodríguez; y Heydi de la Cruz, secretaria general de la Seccional Florida Central del Colegio Dominicano de Periodistas.
Ingrid Zapata Ravelo, quien habló en nombre de la Casa de la Dominicanidad, destacó que este encuentro reafirma el compromiso de mantener viva la memoria histórica, promover la cultura dominicana y fortalecer los lazos que unen a la comunidad en el exterior, y resaltó que la independencia no solo se celebra como un hecho histórico, sino también como una expresión permanente de identidad y orgullo colectivo.
El acto cerró en un ambiente de confraternidad y entusiasmo, donde la música, los símbolos patrios y el espíritu comunitario recordaron que la dominicanidad trasciende fronteras y sigue creciendo con fuerza en cada espacio donde late el corazón de su gente.












